Domingo 8 Nov 2015 5:00 am, sólo están despiertos los panaderos, tamaleros, los que van camino a sus casas o al After tras la fiesta del sábado en la noche y el poderoso Clan Rutalterna.

Terminando de acomodar el equipo para la travesía de un cañón en el Tepozteco, salimos del cuartel general de RA, con 5 elementos, Cheles, Thalis, Charmín, Oskings y Yei Zí, dispuestos a todo, con tal de pasar un rato de cansancio, sed, hambre, frio, caídas, y mucha diversión en compañía de la mera banda que harán que cualquier desventura se vuelva una anécdota chusca que nos provoque seguir haciéndolo hasta el fin de los tiempos, llevando 3 cuerdas y 5 placas con taquetes (por si acaso y esperando no tener que usarlas).

Llegamos primero a desayunar a un lugar cuyo nombre completo ha de ser: María Mercedes, Mary Mar y María la del Barrio pero para resumir le llamaron Tres Marías, ahí nos pusimos de acuerdo en el cañón que recorreríamos, esperando que el pronóstico meteorológico cambiara, ya que había neblina y 70% de probabilidad de lluvia, cualquier cambio era importante, esperábamos que despejara la neblina y encontrar uno nuevo cañón (para nosotros) llamado Meztitla 2. Por 86 pesos por persona desayunamos basto y nutrido.

Tomamos la desviación del Km 5 rumbo al panteón del pueblo de San Juan y a prepararse, rápido porque queremos salir del cañón antes de que llegue la lluvia de la tarde o alguna lluvia que no supiera leer el pronóstico del clima y se adelantara.

Guiados por la Matriarca y el GPS, empezó el ascenso y sin poder ver referencias en los puntos altos de las colinas a las que llegábamos debido a la neblina, nos basamos en el GPS y a buscar el acceso al supuesto cañón que indicaba frente a nosotros, y a descender, hasta llegar al punto en donde la caída vertical que teníamos frente a nosotros pasaba fácilmente la altura de soportar una caída sin lesión, armamos un rappel para llegar a la entrada del cañón.

Hicimos grupos para trabajar en conjunto, y alternar los armados y desarmados del rappel. Los grupos quedaron de la siguiente manera: Cheles; Thalia y JC; Ricardo y Óscar.

Los siguientes rappeles se pusieron mejor, ya que el primero era solo parte de la aproximación, caminando en la cañada, nos volvemos a reunir casi todos, porque ya habían empezado a descender para armar el siguiente rappel, honestamente no recuerdo si ese cañón comenzaba con una placa, un árbol a la derecha o izquierda, pero lo hicimos.

Conforme fueron avanzando los descensos, nos enteramos que no coincidían con el que teníamos planeado, no porque le hubiésemos entrado por un costado y que dejamos unos sin hacer, no correspondían al de la carta.

El clima seguía mejorando y por ciertas zonas, las rocas cambiaban de resbalosas a muy resbalosas, en 3 de los rappeles encontramos cinta plana de 1” color azúl rodeando un árbol con un mallón, tras su respectiva inspección visual y unas cuantas pruebas de tensión, determinamos usarla como abandono con su correspondiente refuerzo de otra cinta plana y mosquetón como contingencia en caso de falla.

Otros rappeles tenían placas, armadas y seguras, otros también tenían placas (pero para cuando llegamos ya no las tenían) y a poner una nueva, por fortuna los tornillos estaban en muy buenas condiciones y solo se usó placas y tuercas en donde solo estaba el tornillo, nunca tuvimos que barrenar la piedra.

También nos topamos con un rappel de aproximadamente 25.433 m. que tenía un tornillo flojo con placa y tureca (no lo pudimos sacar)  y junto a éste un tornillo fijo, con la cuerda marcada por la cuerda de otra tuerca de diferente paso y no entraba la tuerca nueva, decidimos usar la cinta azul que ya estaba en un árbol a 6 metros de las placas.

Cerca del rappel #9 se encontraba una placa cuadrada de cemento con unas asas de alambrón y marcada una fecha de Abril del 2013, un poco extraño, por un costado, salía un tubo metálico de 1.5” nos pareció que llegábamos al final del cañón o al último rappel y que eso era todo, por fin llegamos… a un rappel que hubiera estado más chido si hubiese más agua y al cliente lo que pida, como íbamos bien equipados, hicimos uso de la represa portátil que siempre carga Óscar bajo su espalda y solo la saca para tapar el WC o en este caso tapar el caudal en esa sección y liberar el agua aplacer mientras alguno desciende (bién por esas sentadillas Osacar).

Después de que encontráramos el tubo, faltaba todavía un buen tramo por recorrer, y las casas que se alcanzaban a ver ya parecían estar super cerca y seguíamos haciendo rappeles, seguimos por una zona boscosa con tramos para desescalar y a buscar la menos peor ruta para seguir bajando.

Encontramos a unos chavos desubicados casi perdidos en un sendero y los guiamos al centro, empezaba a oscurecer, caminamos ya por los empedrados de las casas que rodean la falda del Tepozteco y solo 2 iríamos en taxi con las mochilas por la camioneta que dejamos por el panteón mientras los otros 3 se quedaban caminando rumbo a la comida-cena.

El taxista (Christian Ocampo Q.) resulta ser muy platicador y nos invita a que hagamos esta actividad más formal con apoyo del presidente municipal de Tepoztlán que es su tío, para que se fomente esta actividad y no solo el senderismo que se acostumbra a hacer en la zona, nos compartió su # y le dijimos que le llamaríamos para ponernos de acuerdo en el asunto.

Recogimos la camioneta y a alcanzar a los que esperábamos ya estuvieran comiendo.

Cenamos casi juntos, $100 por persona ya con todo y propina y regresamos a la camioneta para acomodar las cosas.

El regreso fué lo más pesado, por el tráfico, el cansancio, sueño, etc. lo hicieron manejando Cheles y Óscar,

¡Gracias por traernos bien a casa!

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